domingo, 26 de enero de 2014

¿Son los juegos de marcianos los verdaderos precursores de La Nube?

Si buscáis en Google os aparecerán miles de resultados y, seguramente, mucho mejores que éste. Sin embargo, en breve voy a hablar mucho sobre la famosa Nube y creo importante exponer mi visión personal sobre una tecnología que tiene muchas ventajas y unos pocos inconvenientes aunque importantes.

Ahora todo el mundo está en la nube. A cualquier servicio que se ofrezca por Internet se le pone la etiqueta de CLOUD. En realidad, el concepto de Cloud Computing está íntimamente relacionado con el de la virtualización. Así que vamos a comenzar como se debe: hablando de los juegos de marcianos, los verdaderos precursores de La Nube.

Con la creciente capacidad de los ordenadores, comprendimos que uno de nueva generación podía emular el funcionamiento de un procesador de la generación anterior. Fue posible entonces crear programas capaces de reproducir el funcionamiento completo de docenas de procesadores. Todo por software sin necesidad de recurrir al engorroso y costoso mundo físico.

Aunque MAME (más...) no fue el primero, sí ha sido el emulador que ha envejecido con mejor solera. Es un programa maravilloso que emula el funcionamiento de algunos procesadores arcanos que tantas horas de diversión nos dieron a los que ya somos algo mayores. Tras instalar el emulador puedes añadir las ROMs originales de aquellas máquinas de monedas omnipresentes en todos los bares en los 90. Si juegas al Pac-Man o a Galaxians, no estás jugando con un programa parecido o casi idéntico. Estás jugando con la versión original (probadlo, y comprobaréis cómo pasan los años; a mi me suelen matar a las primeras de cambio; no comprendo cómo antes me pasaba 20 o 30 niveles).


Hace menos de una década, los emuladores evolucionaron a las máquinas virtuales gracias a herramientas como VMware. Ahora ya no sólo era posible emular procesadores de generaciones anteriores sino también máquinas tan modernas como la que se encarga de la virtualización. Un servidor de cierta potencia puede crear 50 o 100 servidores virtuales que, evidentemente, correrán más lentamente que la máquina base pero suelen ofrecer un rendimiento aceptable para la mayoría de las aplicaciones.

Bastó entonces con encadenar cientos (miles) de estos servidores físicos y, con ellos, miles o decenas de miles  (se dice que Google mantiene 2.000.000 de servidores) de los virtuales para crear La Nube. Mejor, Las Nubes porque, a diferencia de Internet, no existe una única nube, cada proveedor dispone de la suya propia.

La gracia de los servidores virtuales radica en que son programas y no máquinas físicas así que pueden ser creados y gestionados por otras máquinas de forma casi instantánea (una máquina virtual es un simple fichero; puedes copiarlo con CTRL+C y CTRL+V y ya tienes dos máquinas virtuales).

Surgen así los IaaS (Infraesctructure as a Service), es decir, proveedores que ofrecen a las empresas infraestructura virtual en la nube. Si contratas a uno de ellos, dispondrás de una página Web a través de la cual podrás solicitar la creación de servidores virtuales con las características que desees (memoria, capacidad del disco duro, interfaces de red, sistema operativo). Y los tendrás disponibles en unos segundos, con sus sistemas de backup ya incluidos y listos para ser utilizados. Y no sólo evitaras el coste de adquisición de las máquinas, también dejarás de necesitar personal de soporte por lo que la inversión suele ser rentable (debería serlo más, pero aún estamos pagando la novedad).

Los IaaS son la nube en su estado puro: hardware virtual accesible desde Internet. El siguiente paso es el SaaS (Software as a Service). Aquí, en vez de contratar uno o varios servidores virtuales para instalar sobre ellos el software que te interesa, puedes contratar directamente el software sin preocuparte de cómo ha sido instalado o cuantos servidores son necesarios para soportarlo. ¿Quieres un SqlServer?, puedes tenerlo en 5 minutos instalado en alguna parte de La Nube. Lo mejor es que, además, sólo pagarás por el uso que hagas del software. Lo peor es que quizás no puedas prever  este uso (se suele hablar de transacciones por segundo) y te encuentres con facturas más elevadas de lo esperado.

Y así llegamos al PaaS (Platform as a Service). Son en realidad una capa intermedia entre IaaS y Saas, pero creo que se entiende mejor en este orden. Aquí los proveedores nos ofrecen sistemas completos para cubrir todo el ciclo de vida de un producto o servicio. Son, en definitiva, un conjunto de aplicaciones instaladas en la nube con el fin de ofrecerte un servicio generalista o específico.

Desde hace tiempo, Google ya no es sólo un buscador. Es una plataforma multi-propósito en la que se combina capacidad de almacenamiento (DRIVE), servicios de publicación (SITES, BLOGGER), localización (MAPS, STREET VIEW, NAVIGATOR) y de comunicación (HANGOUTS, GOOGLE+). Ya sabéis, es un PaaS basado en un IaaS.

La Nube no se queda aquí. Ahora se habla de casi cualquier cosa añadiéndole las famosas "aaS": Security as a Service (en realidad el concepto se nombró por primera vez en 2001, pero sólo ahora sale de los Departamentos de IT), IaaP (Infraestructure as a Platform), etc.

También merece la pena mencionar Las Nubes Híbridas, uno de los conceptos más interesantes, que permiten combinar las infraestructuras propias con las disponibles en la red.

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