lunes, 30 de junio de 2014

Super-Capacitadores, baterías ecológicas de carga ultra-rápida

El grafeno es un material generado a partir del grafito; es poco más que carbono puro con los átomos dispuestos en un patrón regular hexagonal sobre una superficie tan fina como quepa imaginar. En realidad se puede considerar al grafito como una serie de láminas de grafeno apiladas y cohesionadas gracias a las fuerzas de Van der Waalls

Pero es un material con propiedades asombrosas. Es 200 veces más ligero que el acero (una placa de 1 metro cuadrado pesa 0,77 miligramos) y 200 veces más resistente. Es duro (más que el diamante) y muy flexible (más que la fibra de carbono) además de elástico y completamente transparente. Presenta muy buena conductividad tanto térmica como eléctrica lo que le permite transmitir la corriente eléctrica sin calentarse demasiado.

El grafeno es, en definitiva, un super-material, quizás el más importante jamás descubierto, con un tremendo potencial de aplicaciones consecuencia de su alta reactividad química y de la posibilidad de ser dopado para alterar sus propiedades.

Entre estas aplicaciones está la creación de transistores y cables de fibra óptica más veloces, cámaras fotográficas más sensibles, nuevas pantallas táctiles flexibles o super-capacitadores. Son estos últimos lo que presentar un mayor potencial de beneficio medioambiental.

Un capacitados tradicional es un componente electrónico que se carga y descarga muy rápidamente. Es como una batería pero de uso mucho más limitado en el tiempo. Sin embargo, utilizando grafeno puede solventarse esta limitación y conseguir super-capacitadores capaces de cargarse de energía muy rápidamente y liberarla a voluntad durante un espacio de tiempo mucho mayor.

Se crearán así nuevas baterías de carga mucho más rápida (los minutos pasarán a ser segundos) y completamente ecológicas (recordad que el grafeno es carbono y nada más).

En este vídeo, los autores del descubrimiento lo explican mucho mejor que yo:



Los super-capacitadores no son la única solución posible al problema de la carga rápida. Investigadores de la Nanyang Technology Univeristy de Singapur han modificado el material del ánodo de las pilas de ion-litio para conseguir que las baterías puedan cargarse hasta el 70% en apenas dos minutos extendiendo, además, la vida útil hasta los ¡20 años! (más información...).

Al igual que con el grafeno, esta nueva tecnología aún está en fase de investigación pero parece claro que no tardaremos demasiado en ver una mejora exponencial del tiempo de carga y la vida útil de las omnipresentes baterías.

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