domingo, 19 de abril de 2015

Hablando con mi hija de ... Minecraft

- ¿Cómo vas?
- Ando un poco laggeada
- ¿Y eso?
- No sé, será la Wifi
- Pero, ¿puedes jugar?
- Si, no te preocupes
- Y, ¿en qué andas metida?
- Estoy intentando llegar al Nether en 15 minutos
- ¿Para qué quieres ir allí?
- Por qué allí es el único sitio en donde puedo encontrar barras de Blaze
- Parece complicado, ¿lo vas a conseguir?
- No sé, ya tengo la obsidiana pero aún tengo que craftear el pedernal

Es una conversación real que ocurrió el Sábado pasado mientras mi hija andaba jugando al Minecraft, ese juego del minero cuadriculado que lleva tiempo arrasando entre jóvenes y no tan jóvenes.

Fui afortunado,  mi hija estaba jugando sola y tuvo tiempo para atender mis constantes preguntas. No es lo más habitual. Normalmente se sienta en el sofá, pone el portátil sobre las piernas y tira el móvil a su lado, con el manos-libres activado. Lo utiliza para comunicarse por Skype con unos cuantos amigos del colegio mientras juegan todos juntos en algún tornero.

Un par de horas de juego no fueron suficientes para ilustrarme así que la pedí que, según se le fueran ocurriendo, me enviara por Whatsapp esas palabrejas que tan sólo ella conoce. Tras una semana, he conseguido crear una especie de diccionario, un pequeño glosario de términos y expresiones que os dejo al final por si pretendéis comunicaros con vuestros hijos en su propio idioma.

Recurriendo a tan prosaico artilugio os resultará algo más sencillo traducir la conversación.

Básicamente mi hija intentaba decirme que, como Internet no iba demasiado bien, el portátil no podía renderizar (ella conoce perfectamente este término que se refiere al proceso de plasmar en 2D un objeto diseñado en 3D) a tiempo las escenas y, en consecuencia, Steve (es el protagonista del juego; ahora tiene una compañera que se llama Alex, creo) se movía con dificultad y reaccionaba demasiado tarde a sus órdenes.

Cuando habla del Nether, se refiere a un lugar muy especial del juego, el infierno, al que sólo se puede acceder creando un portal con obsidiana que luego debes quemar. Para ello necesitas crear un mechero juntando pedernal con hierro en una mesa de trabajo (en una mesa de crafteo, de ahí lo de craftear). Los Blazes son unos monstruos voladores, unos de los enemigos más temibles del juego; cuando consigues matar a uno de ellos dropea (suelta) unas barras que luego puedes utilizar para conseguir ojos de Ender y con ellos llegar al End (el hipotético final del juego).

Si no estáis familiarizados con el juego seguramente ni aún así entendáis nada. A mis padres les debía ocurrir lo mismo, tampoco sabían muy bien de qué les hablaba cuando era joven.

Yo tuve mi primer ordenador (un Spectrum) con 14 años y, dada la novedad, era lógico que no estuvieran familiarizados con algunos términos informáticos. Pero tampoco habían oído hablar de mis grupos de música preferidos ni entendían por qué tenía que copar de chapas la chupa nueva para ir al concierto de Iron Maiden.

Me prometí que esto no me ocurriría a mi cuando tuviera hijos; parece que he fracasado.

Sea como fuere, soy un apasionado de la tecnología y de la informática (aún sigo programando cuando el resto de mis obligaciones me lo permiten) así que, desde que mi hija era muy pequeña, ha estado rodeada de aparatos electrónicos. Cuando comenzó a hablar ya jugaba con el ordenador y, seguramente, aprendió a reconocer los colores y a contar antes de la mano de Pippo (el personaje de uno de sus juegos preferidos) que de la de su profesora en infantil.

Su relación con los ordenadores y las consolas de juegos ha continuado con los años, una afición que preocupa a algunas personas al considerar que puede convertirse en adicción. Quizás por ello limitan el tiempo que sus hijos pasan delante de las pantalla a unas pocas por semana.

No pretendo cuestionar este tipo de decisiones; mi experiencia como padre viene limitada por el muy escaso número de hijos y su corta edad. Pero sí he observado que cuando se prohíbe algo se suele conseguir un efecto opuesto al perseguido. Para mi hija estar ante un ordenador es algo natural y como tal carece de relevancia. Si no tiene otra cosa que hacer juega o navega por las redes pero siempre prefiere estar con los amigos cuando andan por casa (algo poco frecuente en las grandes ciudades) e incluso trata de no conectar la consola o ver películas a pesar de su insistencia.

Incluso manteniendo ciertas reticencias frente al excesivo uso de la tecnología, merece la pena conocer Minecraft, un vídeo-juego diferente con un increíble potencial educativo, un Lego en modo superlativo.

Fue creado en 2009 por el sueco Markus Alexej Persson (mejor conocido como Notch). Una licencia vale apenas 20 euros y ya se han vendido cerca de 200 millones así que este chaval, de apenas 35 años, atesora una pequeña fortuna que ha aumentado sensiblemente el año pasado cuando Microsoft adquirió su compañía, Mojang AB, por cerca de 2000 millones de euros.

A Minecraft se puede jugar en tres modos:
  • Creativo: tienes a tu disposición todos los materiales posibles y tu objetivo es, simplemente, recorrer el mundo virtual e ir creando edificios y otras estructuras.
  • Supervivencia: aquí tienes que ir buscándote la vida para encontrar o crear todo lo que necesitas. Y tienes que hacerlo rápido pues necesitas construir un lugar donde cobijarte antes de que caiga la noche (los días duran 20 minutos) y comiencen a acosarte los zombies. También deberás excavar minas, cultivar y criar animales.
  • Colaborativo: exsiten cientos de servidores en donde puedes conectarte para competir o colaborar con otros jugadores. Lo más habitual son las competiciones del estilo "sólo puede quedar uno" pero también puedes jugar al escondite, participar en concursos artísticos, correr sin parar para intentar no caer al vacío y hacer mil diabluras más.
Con independencia del modo de juego, en Minecraft siempre debes ir buscando materiales (madera, arena, roca, minerales, plantas) para, con ellos, ir construyendo estructuras y creando herramientas y armas que garanticen tu supervivencia por la noche. Debes, por tanto, planificar tus acciones con sumo cuidado (el día pasa rápidamente) y sacar el máximo partido del material de que dispones para ir progresando en esta nueva vida virtual. Los primeros días vivirás bajo tierra en un lúgubre agujero que habrás excavado con las manos. Pero no tardarán en levantar una pequeña cabaña y después una confortable vivienda rodeada de campos de cultivo, granjas y minas de donde extraerás el material necesario para seguir prosperando.

Orientación espacial, Planificación y gestión de los recursos son algunas de las cualidades que potencia el juego. Pero, sobre todo, refuerza la creatividad y la colaboración.

Si tenéis dudas echad un vistazo a este vídeo en el se expone el trabajo de unos cuantos chavales con visas de arquitectos que han recreado, ladrillo a ladrillo, el mundo completo de Juego de Tronos:


O este otro en donde un ingeniero electrónico ha creado un ordenador utilizando los bloques de Minecraft y algunos materiales especiales que se han ido incorporando al juego con el paso del tiempo. No me refiero a algo inerte que se parece a un ordenador, es una máquina virtual con memoria, procesador, pantalla, teclado y todo completamente operativo (más información...):


Creo que estos ejemplo ilustran bastante bien el potencial de este juego como herramienta educativa aunque también entiendo el recelo que, las largas horas que nuestros hijos pasan frente a los ordenadores, despiertan en todos nosotros. En mi opinión los beneficios compensan pero es sólo eso, una opinión.

Y no hemos más que empezar. Echad un vistazo a esta presentación de Microsoft en la que se combina MineCraft con la consola XBox y el nuevo HoloLens que acompañará al lanzamiento de Windows 10:



Y nada más. Os dejo el prometido vocabulario:
  • "Ir Laggeada": cuando todo va un poco lento debido a la velocidad del ordenador o de la conexión de Internet
  • "Craftear" hacer herramientas en una mesa de trabajo (mesa de crafteo)
  • "Trolear": gastar bromas en Minecraft. Por ejemplo, invitas a alguien a saltar sobre un precipicio y le plantas un bloque mientras está en el aire para que caiga al vacío.
  • "Dropear": en ocasiones cuando matas a alguien o algo suelta (dropea)  materiales o herramientas 
  • "Instalar un mod": añadir al juego una extensión para obtener nuevos materiales, herramientas o romper algunas reglas 
  • "Hacker": jugador que tiene Mods especiales que hacen trampas en el juego. Por ejemplo, el "Hack de Anti-knockback", una extensión que evita que te puedan empujar y hacerte caer por un precipicio
  • "Noob " (o n00b; gracias Ramiro): persona que se le dan mal los video-juegos
  • "Pro": lo contrario
  • "VIP": jugadores que tienen derechos especiales (pagando, claro). 
  • "Youtubber": jugadores que han dado su cuenta en Youtube y que, a veces, actúan como reporteros grabando las escenas y batallas para luego publicarlas. En España, el trío más popular es conocido como L3Craft; su canal de vídeo cuenta ya con millones de suscriptores, la mayoría niños y adolescentes. A mí, personalmente, sí me preocupa este fenómeno y la influencia que sobre nuestros hijos tienen estos personajes algunos, por decir algo suave, un tanto alterados.
  • "hacer Focus": todos contra uno, especialmente si es famoso
  • "El Nether", el infierno de Minecraft. Se llega quemando un portal previamente creado con obsidiana
  • "El End": una dimensión paralela a la que se accede cuando crafteas Ojos de Ender que luego lanzas y sigues hasta que se paren. En ese punto picas hasta encontrar una gruta en donde está el portal que te llevará al End. 
  • "Ultra HardCore": modo de juego tipo batalla en el que sólo regeneras vida usando magia
  • "Blazes, Enderman, Zombie Pigman", son algunos de los enemigos
  • "Bedrock": una roca que no se puede romper con nada
  • "Estoy Margi": cuando mandas un mensaje por Skype y nadie contesta (no tiene nada que ver con Minecraft pero me hizo gracia la expresión). 

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