miércoles, 5 de marzo de 2014

Un manifiesto en favor del "chico de la informática"

Yo nací programador. Lo sigo siendo por vocación aunque diversas circunstancias me han obligado a dedicar buena parte de mis esfuerzos a otros quehaceres, interesantes, desde luego, pero menos pasionales.

Una de ellas ha sido el salario. Por desgracia, mi profesión (soy Ingeniero Superior en Informática) nunca ha llegado a alcanzar el reconocimiento que se merece. Seguimos siendo "los chicos de la informática" a pesar de que por nuestras manos ha pasado buena parte de la tecnología que ha revolucionado el mundo en los últimos 30 años (ver "Breve historia de las tecnologías que prometen cambiar el mundo")

Por cierto, cuando hablo del "chico de la informática" utilizo el cliché más establecido; afortunadamente, cada vez hay más mujeres en esta profesión tan capacitadas como cualquiera de sus compañeros.

Os dejo esta imagen que poco me gusta, pero que refleja bastante bien de lo que estamos hablando: un estereotipo pintoresco que poco tiene que ver con la realidad.

Cuesta imaginar como sería el mundo sin nosotros. La informática es, en buena parte, responsable de mantener los aviones en vuelo, nos permite pagar en las tiendas y mover nuestro dinero e incluso ha cambiado la forma en que nos comunicarnos (WhatsApp, Facebook o Twiter no son más que desarrollos software).

En cualquier empresa, "el chico de la informática" se ha convertido en un departamento de dimensiones considerables. El Presidente puede andar recorriendo medio mundo para conseguir nuevos negocios, algunos departamentos pueden estar en la sierra haciendo un "team building" y la empresa apenas se percatará de tan fundamentales ausencias. Pero apaga los ordenadores y nos tendremos que ir todos a casa.

Y aún así se sigue escuchando esa frase de "díselo al chico de la informática". Una expresión  que menosprecia a todo un colectivo que, con sus esfuerzos, contribuye día a día a transformar el mundo.

Es posible que esta situación se esté revirtiendo gracias al crecimiento exponencial que está experimentando la industria de los vídeo-juegos con presupuestos que ya superan ampliamente a los de las grandes producciones de Hollywood. Los motores 3D que utilizan la mayoría de estos juegos requieren años de desarrollo y son, con seguridad, el activo más valioso de las empresas que operan en el sector. No hablemos ya de las cifras que mueven las redes sociales o las promesas del BigData, la Robótica, la Realidad Aumentada o la Inteligencia Artificial (ver ¿Cuáles serán las Profesiones más demandadas en la próxima década?).

Pero, por el momento, más allá de Estados Unidos o Japón, el informático está relegado en los sótanos de las organizaciones, considerado más como un becario que como un profesional capaz sobre el que recae buena parte de la capacidad productiva de la empresa.

La Sociedad del Conocimiento, ésa de la que estamos todos tan orgullos, ni siquiera sabe qué nombre ponernos. Me gradué como Licenciado en Informática, una carrera de seis años englobada dentro de las ingenierías y con un nivel de exigencia comparable. Ése fue el primer aviso. La informática es una disciplina técnica, la programación es la base de la mayoría de los desarrollos tecnológicos, las empresas invierten millones de euros en el desarrollo de sistemas de información cada vez más complejos y, sin embargo, no se nos consideraba ingenieros o se nos consideraba ingenieros de segunda fila.

Ni comento el batiburrillo de nuevas denominaciones, cambios y reducciones en los planes de estudio que se ha producido en los últimos años. No comprendo porqué tantas personas dedican sus esfuerzos a crear confusión en un área tan bien definida.

Quizás haya un cierto temor hacia nuestra profesión. Recuerdo cuando se predecía que los ordenadores iban a dejar en el paro a una buena parte de la población. Es posible que ocurriera así al principio (aunque los ladrillos parecen tener ahora una mayor influencia) cuando perdieron su puesto de trabajo personas que revisaban formularios, los archivaban en sempiternas capetas de cartón agraciadas con un útil agujero para sacarlas con el dedo de los estantes o se pasaban las horas, los días y las semanas estampando sello tras sello en diferentes formularios. Pero también surgieron nuevas ocupaciones, puestos de trabajo que requerían una mayor capacidad intelectual, dejando los trabajos burocráticos o administrativos más tediosos a unas máquinas tontas que, sin embargo, los realizan con una gran eficacia sin apenas quejarse.

Hay otro aspecto en esta profesión denostada que llama profundamente la atención. Todo el mundo tiene claro el inmenso coste que supondría convertir, en mitad de la construcción, un chalet unifamiliar en un rascacielos o un avión en un helicóptero. En estas labores ingenieriles hay un proceso previo de concepción del producto, diseño y análisis que marcará el éxito del proyecto y que supone unos costes muy superiores al desarrollo del producto propiamente dicho. Sin embargo, en informática lo contrario se ha convertido en norma. Se comienza con unos objetivos etéreos, muy poca o nula reflexión y aún menos diseño. Después se cambia todo sobre la marcha hasta convertir lo que iba a ser una obra de arte en una chapuza plagada de remedios.

Y una última consideración. Parece complicado concebir un proyecto de arquitectura u obra civil dirigido por un panadero o un matemático. Las fabricas las organizan ingenieros industriales, los barcos los diseñan ingenieros navales y los aviones están en manos de los aeronáuticos. Así es como debe ser y, sin embargo, un proyecto informático lo puede dirigir cualquiera. No quiero ofender a nadie y tampoco quiero hablar del intrusismo profesional (no me parece un problema) pero, francamente, carece de sentido que un proyecto de implantación de una herramienta software lo dirija el director de marketing.

EL MANIFIESTO

Seguramente muchos discrepéis de lo expuesto y quizás tengáis buenas razones. Pero la informática es una profesión que merece todo el respeto y cuya valía se demuestra día a día.

Dejo aquí un manifiesto que, espero, ayude en cierta manera a dignificar el trabajo de esos "chicos de la informática":
  • Soy informático por vocación. Me apasiona mi trabajo y estoy orgulloso de él.
  • Soy ingeniero. El software es parte fundamental en las labores de ingeniería y debe ser considerado como tal.
  • No soy un chico, soy un departamento vital para la empresa. Mi trabajo ayuda a mejorar la eficiencia y productividad de la organización.
  • Tengo estudios y atesoro valiosos conocimientos. Para diseñar un sistema hay que ser informático y conocer las técnicas adecuadas. Yo también sé coger un lápiz y dibujar el plano de un edificio, pero no tiene ningún sentido.
  • Mi profesión ha cambiado el mundo. Seguramente sea la que mayor influencia ha tenido en esta transformación.
Para terminar, y por quitar un poco de seriedad al tema, os dejo un enlace a una de esas páginas que nos encantan a los informáticos. Hay verdaderas joyas por allí incrustadas en animaciones de apenas dos segundos.


Y, ya sabes, si estás de acuerdo con este manifiesto, dale a las redes a ver si así conseguimos dignificar esta profesión que tanto nos apasiona.

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9 comentarios:

  1. Me ha encantado el artículo. Estoy muy de acuerdo en lo que dices!

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    1. Gracias David. Es un tema que tendremos que resolver algún día los informáticos

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  2. Me gusta tu forma de contar una realidad que muchos sufrimos. Gracias por hacerlo

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    1. De nada Pilar. Oigo mucho esta coletilla por todas partes y tenía ganas de decir alguna cosa al respecto

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  3. ¡Magnífica exposición! No podría estar más de acuerdo con lo que denuncias. Tras más de diez años en esta profesión, veo cómo crece, aparecen nuevas áreas, nuevas tecnologías, nuevas herramientas y con todo ello las exigencias hacia los informáticos, que deberían conocerlas todas, a la vez que no se valora e incluso se desprecia nuestra labor, porque todo el mundo controla de informática (tienen cuenta en facebook), "eso es una pijada que no lleva tiempo", contratando a gente con los estudios más diversos para programar (un cursillo de 2 meses, y ¡listo!), dirigiendo proyectos y estimar tiempos que deben cumplirse a rajatabla. En fin, no sigo porque podría escribir líneas y líneas.
    Gracias por esta genial entrada.

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    1. Gracias Rosa. Yo no pierdo la esperanza, en ciertos países las cosas están cambiando y lo seguirán haciendo a medida que haya proyectos más ambiciosos en cuanto a presupuesto.(robótica, drones, películas de animación, juegos).

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  4. No puedo estar mas de acuerdo Kiko!! Desgraciadamente esta profesion es muy nueva y toda esta falta de reconocimiento, en mi opinion, se debe a su falta de madurez en el mercado. Si la comparas con el resto de ingenierias, nosotros tenemos la edad de un bebe... Que conste que yo no creo que esta profesion sea estrictamente una ingenieria, creo que tambien tiene un componente muy bonito de ciencia y experimentacion, pero en lo que a implantacion y mantenimiento de sistemas se refiere, si, es totalmente una ingenieria. Gracias por el manifiesto! ;)

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    1. Gracias Carmen. Sí es verdad que los edificios se hacen todos iguales y la programación parece, a veces, más un arte que una técnica. Si coincidimos con otros ingenieros en que todos nos pasamos de presupuesto y nos retrasamos :>

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  5. Toda la verdad, encima tememos que estar disponibles a cualquier hora y ni te lo agradecen. Espero que algún día logremos unirnos y hacer que nuestro trabajo se respete. Nota en Ugt estamos intentando hacer algo reuniendo a trabajadores del sector para poner puntos en común y ver como abordar nuestros problemas.

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