viernes, 21 de marzo de 2014

Una breve historia de las tecnologías que prometen cambiar el mundo (y II)

En la entrada anterior dejamos a las grandes corporaciones luchando por desarrollar una tecnología (Big Data) que les permita procesar la ingente cantidad de información que recogen desde Internet, desde las Redes Sociales y los Dispositivos Móviles. Unas con buenas intenciones y otras con objetivos algo más siniestros (si ofrecer publicidad personalizada puede considerarse como tal).

LA INTERNET DE LAS COSAS

Procesar la información disponible actualmente para modelar el comportamiento de los usuarios de la red es una tarea titánica. Nada comparado con lo que supondrá la incorporación a Internet de cientos de miles de millones de dispositivos embarcados en nuestros vehículos, en los más modestos electrodomésticos o cosidos en las prendas de moda. En la imagen también aparece una vaca, pobrecilla, supongo que también quedará conectada a Internet para, por ejemplo, saber cuándo tiene a punto la leche o cuáles son sus necesidades alimenticias.


Casi cualquier producto incorpora algo de electrónica. Muchos de ellos, son controlados ya por procesadores bastante dignos. Es una consecuencia de la minituarización y la reducción de costes que ésta conlleva. Esos pequeños dispositivos también comienzan a disponer de antenas de tamaño aún más ridículo y sistemas de comunicación que les van a permitir transmitir y recibir información desde Internet o comunicarse entre ellos.

Ahora mismo se están desarrollando los protocolos estándar que harán realidad esta interconexión. Y, a partir de aquí, entrará en juego la imaginación, quizás ya demasiado cercana para considerarla una buena amiga de la ciencia ficción.

Los nuevos negocios (o lo que es lo mismo, las nuevas ideas) que pueden surgir de esta profusión de dispositivos móviles interconectados transformarán el mundo. Os dejo una completa infografía sobre estas tecnologías.

En poco tiempo tu coche avisará a la calefacción de tu casa de que estás a punto de llegar para asegurar que la temperatura sea la adecuada cuando entres por la puerta. Tu nevera llamará al supermercado para reponer los víveres (o los hará ella misma, hablaremos de esto en un momento). Curiosamente, el frigorífico también te ofrecerá las mejores ofertas de productos existentes en el mercado (recordad que todo es un negocio). La lavadora tampoco saldrá indemne en este proceso; las prendas de tu armario le comunicarán su estado de pulcritud y podrá así planificar el proceso de lavado más óptimo. Si queda alguna mancha, lo sabrá y tú también.


Quizás te encuentres, aburrido, intentando por fin el nivel 4000 de Candy Crash en la parada del autobús. Sin embargo, tu reloj estará pasándoselo a lo grande inmerso en una orgía de datos y ondas hertzianas. Lo primero será ponerse en contacto con el autobús para saber por donde anda y cuanta carga lleva. El autobús reaccionará y, ¿por qué no?, preguntará a los móviles de los viajeros sobre su destino para saber si tendrá plazas disponibles cuando llegue el momento. Ni que decir tiene que sabrá perfectamente cómo está el tráfico. No porque consulte la Web de la DGT, lo sabrá porque podrá determinar con extrema precisión por donde circulan el resto de los vehículos, todos y cada uno de ellos. Con estos datos el reloj quizás decida llamar a tu mujer para informarla de un posible retraso o se conecte con el robot de cocina para ir preparando la cena.

Si tratar la información disponible en la actualidad para caracterizar el comportamiento de un usuario en la red (¿en el mundo?, ¿en la vida?) ha requerido de una revolución tecnológica (Cloud Computing, Big Data), ¿qué  será necesario cuando cada uno de nosotros necesitemos cientos de dispositivos electrónicos para mantener nuestro nivel de vida?.

Y es sólo el principio. Aún tienen que entrar en escena los sensores biométricos, los nuevos interfaces hombre-máquina y el almacenamientos de los pensamientos de todos los seres humanos.

INTERFACES HOMBRE-MÁQUINA

Estamos asistiendo a la aparición de productos que prometen cambiar la forma en que interactuamos con la electrónica.

Aunque no es del todo cierto (recordad las viejas PDA), todo comenzó con el famoso dedo de Steve Jobs. En realidad fueron dos: el dedo corazón que utilizó para hacer una peineta al logotipo de IBM en 1983 (toda una declaración de intenciones), y el dedo índice, principal protagonista en la presentación del iPhone, con el cual demostró que no era necesario nada más para acceder a todas las funcionalidades que ofrecía un dispositivo mucho menos revolucionario de lo que se piensa. Sea como fuere, fue el primer paso para el desarrollo de los interfaces gestuales que ahora nos resultan tan naturales y que permiten que nuestros hijos aprendan a manejar la tablet en menos minutos que años tienen de vida.

El terrorismo también ha aportado su granito de arena aunque sea manchado de sangre. Desafortunafamente hay veces que sólo las grandes tragedias permiten dedicar los recursos suficientes para provocar un gran avance (¿no se basa en este principio la evolución?). Se impulsaron así los sistemas de reconocimiento facial y los de reconocimiento gestual (la hermana pequeña de esta tecnología).

La consola o la televisión son ya capaces de saber quiénes somos y de detectar los más mínimos movimientos que realizamos. Ya ni siquiera necesitamos recurrir al dedo, levantamos una ceja y cambiamos de canal.

La voz es el otro gran actor en esta transformación. Desde casi el principio de la informática existen los sintetizadores de voz (nunca he entendido porqué en las películas de ciencia ficción la humanidad viaja por las estrellas incapaz de crear un robot que no hable con voz metálica). Ahora las máquinas han dado un salto y son ya capaces de reconocer la voz humana para convertirla con una precisión cada vez más aceptable en texto, un texto que puede ser procesado para intentar entender qué estamos diciendo. Este entendimiento está lejos de ser perfecto, aún nadie ha conseguido interpretar el lenguaje natural, pero hay caminos alternativos basados en algoritmos matemáticos y en la estadística que ofrecen buenos resultados (ver la Red Semántica en la entrada anterior).

También merece la pena comentar las nuevas (son de los años 80 pero ahora empiezan a aplicarse) de "deep learning" qee prometen dar un salto cualitativo en el reconocimiento de voz e imagen. Google, Apple, IBM, Microsoft o Faceboos, entre otros grandes actores, están contratando a los mejores expertos en este área y adquiriendo empresas de nicho para mejorar sus servicios y, especialmente, la interacción del usuario con su móvil; la famosa Siri de Apple saldrá beneficiada en este proceso al igual que Sherpa, la alternativa de Android (más información...). También puede interesaros un artículo publicado en Science sobre las Learning Machines.

La tecnología está lejos de conformarse con estos avances maravillosos. Ahora se encuentra embarcada en un proyecto aún más ambicioso: interactuar con nuestro organismo. Se están ya desarrollando sensores capaces de detectar nuestro ritmo cardíaco, la tensión o ese sudor tan molesto como necesario. En breve llevaremos pulseras que detectarán nuestro estado de ánimo y de salud y que podrán avisarnos cuando detecten problemas. Sabrán cuantos tiempo hemos estado en el sofá, cuantos metros recorremos al día o cuantas escaleras subimos. Y nos informarán en todo momento de cómo nos encontramos. O quizás no se molesten en hacerlo, quizás les resulte más natural llamar directamente al médico de cabecera (me refiero al dispositivo electrónico equivalente, no al entrañable doctor que atiende a toda la familia).

LA INTERNET DE LOS PENSAMIENTOS

Quizás la última frontera (ahora se encuentra a un par de pasos) sea la capacidad de los ordenadores para leer los pensamientos.

Hace diez años era ya posible mover un ratón pensando en una dirección, ahora se está trabajando en el desarrollo de un software que permita la telepatía.

La idea se basa en la posibilidad de convertir los pensamientos en palabras (ya se han dado los primeros pasos: ver este artículo). Una vez que esto sea una realidad, ¿qué impide que esa máquina que lee mis pensamientos los transmita a otra máquina conectada en cualquier lugar del mundo?. Con mis pensamientos ya en casa de un amigo (transmitidos como si fueran un mensaje de Twiter), éste podrá pensar en ellos y darme una respuesta que seguirá un proceso similar de vuelta a mi cabeza. ¿No es esto telepatía?.

La Internet de las Cosas podría transformarse en la Internet de los Pensamientos. Y una vez en Internet serán, con seguridad toda seguridad, almacenados y analizados. Una idea tan maravillosa como espeluznante (más información...)

LA ROBÓTICA

Otro de los grandes avances se está produciendo en la robótica. No me refiero sólo a los grandes robots con los que nos sorprende, un día sí y otro también, Toyota. Conseguir que un robot camine, suba escaleras o toque el violonchelo y que además tenga una forma y un comportamiento antropomórfico es un gran logro, pero pienso que la revolución va a ir por otros derroteros.


El vídeo que os propongo tiene ya cinco años, toda una eternidad si pensamos que Facebook nació hace tan sólo seis, pero me encanta y creo que no hace falta buscar algo más novedoso.

Lego tiene un producto (Lego Mindstorms) que permite crear robots a niños y a frikis. Yo tengo uno y mi hija de diez años anda creando el suyo (una actividad que organiza el colegio; no me creeréis pero no he tenido nada  que ver en esta elección, me enteré cuando ella ya había tomado la decisión). Hay dos vídeos que demuestran bastante bien lo que se puede lograr con este juguete (os recomiendo encarecidamente que les echéis un vistazo, a mí me dejan sin palabras):


  • Una fábrica hecha con Lego para hacer coches de Lego. Es de juguete pero demuestra la posibilidad de que las máquinas hagan máquinas. Uno de los grandes miedos de la humanidad. El vídeo es un poco largo pero merece la pena.



Son ejemplos que no hacen sino demostrar lo cerca que está la robótica de incorporarse a nuestras vidas. Seguramente comenzarán siendo pequeños robots, casi irreconocibles como tales, que realizarán tareas sencillas de forma casi imperceptible. Pero evolucionarán y serán capaces de reconocernos, de entendernos, de conocer nuestro estado de ánimo, de leer nuestro pensamiento y de comunicarse con el resto de los dispositivos que nos rodeen para intentar satisfacer nuestras necesidades y, de paso, vendernos algún producto.

Bill Gates comentaba hace poco que no somos realmente conscientes de la cantidad de personas que se van a quedar sin trabajo en los próximos 20 años "gracias" a la robótica. Camareros, servicios de limpieza.o conductores lo llevan claro (aquí tenéis una lista más completa publicada por The Economist). Pero no hay por qué preocuparse, se crearán otros puestos de trabajo tan exóticos como el de Programador de Drones (esos aparatos que vuelan de forma autónoma tomando imágenes por doquier).

A parte de las aplicaciones industriales (más información...) os dejo aquí un puñado de ellas que son ya una realidad:
Y una entrevista a Collin Age, fundador de iRobot, una de las empresas líder del sector

UAV y DRONES 

La investigación en aviones no tripulados (UAV: unmanned aerial vehicle) comenzó hace décadas aunque es ahora comienzan a hacerse impopulares gracias a su protagonismo en algunas acciones militares (y otras de una ética mucho más cuestionable) y a una cierta difusión en los telediarios.

Un UAV es básicamente un avión de dimensiones reducidas (aunque los hay de cierta envergadura) controlado a distancia por un operador. Su coste es equivalente al de un avión convencional y, por tanto, quedan fuera del alcance del ciudadano medio.

Los Drones son también vehículos aéreos no tripulados, pero es un término que ahora se utiliza con mayor frecuencia para referirse a ingenios de uso civil, con un coste mucho menos elevado y, más en particular, a los cuadri-cópteros. Los cuatro rotores permiten a estos ingenios despegar y aterrizar en vertical, les dan estabilidad  y facilitan el control remoto. La física de vuelo es también más sencilla lo que facilita desarrollar drones autónomos, capaces de seguir las rutas seleccionadas y reaccionar antes las contingencias que puedan surgir durante el vuelo.

Gracias a las múltiples cámaras y sensores que pueden transportar se están utilizando en la agricultura y para inspeccionar lugares de difícil acceso. Os dejo aquí algunos artículos que exponen estas aplicaciones y alguna otra mucho más imaginativa:
Por el momento, hablamos de máquinas de un tamaño considerable o, mejor, apreciable. Pero imaginaros lo que podrá plantearse cuándo sea posible crear drones de un tamaño inferior al centímetro (o al milímetro) con un coste en producción por debajo del céntimo de euro. Hay problemas técnicos para mantener en vuelo controlado mecanismos de tan ínfimo tamaño pero hay insectos que lo consiguen, así que bastará con recoger unas cuantas migajas de la sabiduría de la Madre Naturaleza.

Quizás no tengamos que esperar mucho. Por 30 o 40 euros hay helicópteros de juguete de no más de 10 centímetros capaces de tomar fotografías o grabar secuencias de vídeo. La calidad debe ser bastante pobre pues el ejército británico parece dispuesto a pagar 140.000 euros por cacharros, a simple vista muy similares, para mandarlos a espiar por las montañas de Afganistán (algo tendrán diferente, más información...

LAS IMPRESORAS 3D

Las impresoras 3D permiten crear objetos acumulando capa tras capa de algún material, generalmente un polímero. Se usan en el sector industrial desde hace ya tiempo pero ahora están llegando a los hogares. Sus aplicaciones están también fuera del alcance de la imaginación aunque, por el momento, hay ya algunas muy concretas. ¿Se ha roto un tornillo de tu mueble sueco?, puedes ir a Internet y quizás encuentres un diseño del dichoso tornillo (lo vas a encontrar) que puedas enviar a la impresora para solucionar el problema. ¿Tu hijo anda construyendo un robot con Lego y le faltan algunas piezas?, no hay problema existen modelos 3D publicados en Internet de casi todas ellas; hazlas en casa.

Son nimiedades, pero hace nada he visto un artículo de una impresora 3D que imprime comida. Hace unos raviolis fantásticos, primero la pasta, luego el relleno y finalmente la cubierta superior. Curiosamente, tienes que cocinarlos tú pero aliviarte de esta tarea va a ser lo más sencillo.

Subiendo el nivel, las impresoras 3D tienen también importantes aplicaciones en la medicina. Hace nada, médicos holandeses del Hospital Universitario de Utrech han implantado un cráneo completo creado con uno de estos ingenios para salvar la vida de una paciente aquejada de un extraña enfermedad (más información...). La impresión de prótesis, copias exactas de los huesos a sustituir, son otras de las realidades de esta tecnología.

Otra de las aplicaciones es en la construcción. En china "imprimen" casas lo que les ha permitido finalizar la construcción de 10 casa en un sólo día (más información...). Su coste, 5000 dólares cada una. Os dejo también el proceso de fabricación en imágenes en este enlace.

Con independencia de cuántas utilidades se les encuentren, las impresoras 3D van a facilitar la vida a los inventores. Con una mínima inversión podrán hacer realidad las ideas más alocadas y, más tarde o más temprano, alguna de ellas volverá a cambiar el mundo.

¿SE ME OLVIDA ALGO?


¿Me dejo algo en el tintero?. Seguro que sí:

  • La nanotecnología es una de esas nuevas tecnologías con potencial para cambiarlo todo. 
  • La biónica, la integración entre la tecnología y la biología
  • La genómica
  • Los sistemas auto-dirigidos (vehículos sin conductor, por ejemplo)
  • La Realidad Aumentada (más información...)
  • La Tele-Presencia  y la Holografía (más información...)

Y muchas otras más. No en vano estamos viviendo una época apasionante en la que, por fin, se están haciendo realidad las promesas de un buen conjunto de tecnologías casi milagrosas

Si crees que me he dejado algo importante, deja un comentario e iré ampliando la lista

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2 comentarios:

  1. Que lindo verdad! Lástima que sólo vamos a ver una partecita de toda esta maravilla

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    1. La mayoría de estas tecnologías están ya aquí o casi, así que las veremos. Quizás sea el final de una primera revolución de las comunicaciones. La pena será, como comentas, perdernos lo que venga después

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