domingo, 16 de agosto de 2015

Un Wearable que actúa como un Filtro Antispam para tu Cerebro

En los últimos tiempos estamos asistiendo a una increíble proliferación de dispositivos que monitorizan nuestra actividad física  Así podemos saber cuántos pasos damos, cuántos metros recorremos, qué tipo de esfuerzos realizamos, cuánto tiempo dormimos o cuántas calorías quemamos.

Pronto la nueva generación de wereables incorporarán sensores biiométricos que controlarán nuestro ritmo cardíaco, el nivel de glucosa en nuestro cuerpo o la respiración para inferir, a través del análisis de diversos parámetros, nuestro estado de salud o, incluso, nuestro estado emocional. Empresas como OMSignal o Carré Technologies están desarrollando camisetas biométricas que incorporan este tipo de sensores (más información...).

Cuestión a parte es saber si los datos que ofrecerán estos dispositivos serán coherentes y suficientemente fiables como para que resulten realmente útiles para controlar nuestra salud. Por el momento no es así; la tecnología subyacente está aún en desarrollo y quedan aún importantes temas por resolver  (más información...).

Pero nada parece poder frenar esta revolución tecnológica favorecida por la progresiva miniaturización de estos dispositivos y sensores. Por citar sólo algunos ejemplos que mejorarán nuestra capacidad sensorial, cuidarán de nuestra salud o nos facilitarán la vida, ya están en desarrollo:
  • Sensores con capacidades olfativas capaces de alertarnos si olemos mal como eScent
  • Audífonos inteligentes, como los desarrollados por la Startup Doppler Labs, que nos permitirán filtrar sonidos indeseados. Entre sus aplicaciones, una realmente importante: amortiguar el volumen de los llantos de los niños cuando viajamos en avión.
  • Relojes inteligentes capaces de determinar nuestro nivel de estrés o de prever las convulsiones de la epilepsia analizando la conductividad de la piel como Embrace el dispositivo desarrollado por Empática.

UN FILTRO ANTISPAM PARA EL CEREBRO

Por muy asombrosas que parezcan estas posibilidades, nada es comparable con el potencial que ofrece el análisis de la actividad cerebral.

Hace ya tiempo escribí un artículo sobre la Telepatía Electrónica y la posibilidad de crear, a través de ella, la Internet de los Pensamientos. No es ciencia ficción aunque aún faltan unos años para que un dispositivo sea capaz de transcribir lo que estamos pensando. Sin embargo, el análisis de la actividad cerebral comienza a ofrecer algunas aplicaciones realmente innovadoras como las propuestas por el Phylter Project de la Universidad de Tufts.

En este proyecto se está desarrollando un software capaz de determinar cuando nuestro cerebro está realmente concentrado realizando alguna tarea (más información...).

De tener éxito, sería sencillo desarrollar un wearable (que podría incorporarse en gorras, sombreros o en las gafas) capaz de conectarse con nuestro ordenador, móvil o reloj inteligente para indicarles que estamos ocupados y evitar que nos molesten con alertas sonoras o visuales. Sólo tras comprobar que hemos terminado el trabajo nos informarían de la llegada de mensajes, llamadas perdidas o de la necesidad de asistir a algún evento.

Sería algo así como un un filtro AntiSpan para nuestro cerebro que nos ayudaría a mantener la concentración cuando ésta es más necesaria evitando las continuas distracciones provocadas por esos dispositivos inteligentes que están inundando nuestras vidas.


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4 comentarios:

  1. Y no es más fácil poner los dispositivos en silencio y mirarlos cuando hayamos acabado...cada día nos volvemos un poco más dependientes de un cacharrito de estos con la excusa de que nos facilitan la vida, que en parte es verdad, pero a la vez nos vuelven más inútiles y puede que menos resolutivos

    Ana

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    1. Claro que es más fácil desconectarlos. En realidad lo interesante de esta propuesta es la posibilidad de conocer cuando el cerebro está realizando una tarea analizando el flujo sanguíneo de forma no intrusiva en el cráneo. La aplicación en sí misma no da para mucho aunque, quizás, un día, nos parezca impensable que el móvil nos moleste cuando estamos concentrados. En fin, ya veremos ...

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  2. Decía el escritor de novelas de terror LoveCraft (Edgar Allan Poe) que el verdadero terror sería que el hombre tuviera que interferir en la naturaleza y sus eventos para que esta funcionara correctamente y pudieramos sobrevivir. Imaginarse tener que controlar estaciones, lluvias, y la ingente cantidad de fenomenos que ahora nos vienen de forma natural. Uno no sale a correr sin su pulsómetro y se fia mas de este que de sus propias sensaciones. Todo esto me recuerda a la película Gattaca y su determinismo biológico. Somos bebes jugando con temas biologicos en una naturaleza que nos lleva millones de años de ventaja.....¡¡es solo algunas ideas que me pasan por la cabeza cuando oigo avances y empresas que nos quieren vender nuevos paradigmas!

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  3. Dicen que el cerebro es la última frontera de la ciencia a pesar de ser la más cercana. En unos pocos años hemos visto como los relojes pasaban a ser meros ornamentos, los vinilos, cintas, cd o dvd desaparecían e incluso el teclado y el ratón van perdiendo presencia en favor de los gestos que hacemos con los dedos o de nuestra voz. Quizás tampoco tardemos demasiado en comenzar a utilizar nuestro cerebro para controlar a esos dispositivos electrónicos que, poco a poco, van inundando nuestras vidas (afortunada o desafortunadamente)

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